El que sabe. No habla

Contrasentidos inundan mi ser. Ambientes diferentes me rodean. Por un lado me señalan con el dedo. Por otro buscan en mí un gesto de aprobación. Aprendiz y Maestro. No saben distinguirlos. Yo si. Me divierte ver como se ponen en evidencia. Parece que todo lo saben. De todo entienden. De todo hablan. Nunca tienen razón.

Estiaje Mental

Allí estaba delante de todos. Nadie podía verlo. Sólo yo. Nadie más comprendía mi estado. Lo esencial era invisible para sus ojos. El fluir de mi sangre crepitaba en mi cabeza. Yo era consciente de la situación. Aparentemente yo era el culpable. Todas las sospechas apuntaban hacia mi. En otro momento me hubiera afectado, pero ahora estaba seguro de mi inocencia. Había desarrollado una circunspección ante estas situaciones que hacía empezar a dudar a quién me acusaba. Deberíais empezar a miraros el ombligo. Igual así vislumbrais el principio de vuestra ignorancia.

Hablaba quedamente y seguro de mi. Nadie se daba por aludido. Analicé las escapatorias. No eran muchas. Sólo encontraba dos: Acusar al más débil o bajarme los pantalones y admitir mi culpa. Ninguna me convencía. Me estaban juzgando sin abogado. Sobre mi caería la pena máxima.

Al menos aquella noche dormí del tirón.


Sólo puede quedar uno.

La llanura estaba desierta. No había horizonte. Hacía mucho que el enemigo había marchado. Vivíamos felices hasta que un nuevo depredador, mucho más fiero que el anterior empezó a darse a entender por los alrededores.

Sequías y hambrunas rodeaban nuestro entorno y cada día nos iban acorralando más estrechamente. La amenaza era un hecho.

Hoy hemos dado el primer paso para combatirla. Ha sido duro. La muerte es dura, pero había que sacrificar peones para salvar a rey. De momento tendremos comida para unos días. Después... el tiempo hablará.

Entre mis labios paladeo el sabor agridulce de una victoria pírrica. Mi conciencia está tranquila. Las cigarras estaban sobre aviso. Hoy las hormigas trabajan con más tesón pero aún queda alguna cigarra con disfraz de hormiga... el tiempo hablará.

Libre

El horizonte de la llanura todavía dibujaba la silueta del enemigo. A pesar de la lejanía todavía se dejaban oír gruñidos propios de facóqueros que irrumpían derrepente en mi nuevo estado de tranquilidad. Atrás los ha dejado todo. Ha marchado ligero. Tan sólo se ha llevado su taladrante transistor. Una hora oyendo dicho aparato era suficiente para irritar a cualquiera.

Todavía no me hago a la idea. Mañana iré y no estará. No oiré sus politonales silbidos. Ni sus sordos murmullos que tanto me exasperaban. Será fácil acostumbrarse.

Después de la tempestad viene la calma

Las tinieblas que cubrían el abismo han dejado paso a verdes prados cubiertos de flores. La paz y el regocijo vuelven a reinar a mi alrededor. La lucha ha sido dura. He salido vencedor. A lo lejos escapa con la cabeza agachada. A cada paso vuelve la cabeza y grita estentóreos gruñidos propios de las alimañas de su especie.

Se augura un futuro de prosperidad. Todos viviremos en la paz y armonía siempre anhelada. Mi nicho ecológico vuelve a estar donde le correspondía, quizá un escalón más alto. No sé. Por fin viviremos sin miedo.

Et prout vultis, ut faciant vobis homines, facite illis similiter. Lucam 6.31

Eppur si muove

Mi hermana piensa que tengo problemas serios en el trabajo. No tengo problemas sólo es cierto miedo a los mustélidos. Es algo parecido al pavor que ella ha tenido siempre a los cánidos. Mi hermano y su novia piensan que tengo novia o algo parecido. Craso error. Yo no lo desmiento. Tampoco les doy razón. Qué más quisiera yo. Sin embargo mi madre ha dicho que estoy hecho todo un rapsoda. A nadie dejo indiferente.

No es la primera vez que han insinuado que podría ser cura. Un (in)subordinado me ha dicho que podría ser párroco. No sé como tomármelo. Aunque suene un poco más despectivo supongo que un párroco es algo más que un simple cura. Creo que este fin de semana se ordena mi amigo el postulante elegante.

[...] Pensaba que tenía controlada la situación. A través de sus vibrisas controlaba los movimientos de sus posibles presas.

Lo que no sabía es que quien otrora fuera su alimento estaba mutando para convertirse en su principal depredador. Su nuevo enemigo no iba a ser compasivo esta vez. La venganza nunca había sido su estilo, pero esta vez ya no le quedaba piedad. Su ataque sería mortal. [...]

Et lutra ferebatur super aquas.

Incompetencia amenazante desafía con soberbia mi posición en la jerarquía de mando. Psicosis obsesiva mezclada con trastornos bipolares invaden mi statu quo. Todos en derredor me comprenden y apoyan, ninguno se moja. No hay bemoles. El perro está rabioso, ataca y muerde. Nadie le quiere colgar el cascabel. Tenemos miedo como los niños al hombre del saco. Solo hay una salida. Huir.

[...] El enemigo es sedentario y territorial. Durante el día duerme y se esconde en cuevas subterráneas llegando incluso a ocupar las guaridas de otros mamíferos, pero siempre y por lo general cerca de los cursos fluviales.[...]