Amenaza de sonda.

Allí estaba otra vez. Aparcado en una batería de camillas retorciéndome de dolor y con drogas en vena. El perfil estándar del paciente de urgencias de un domingo a las cinco de la madrugada era el de joven ebrio. A mi diestra había uno. Las camillas estaban tan juntas que no hubiera tenido problema en darle una colleja si hubiera estirado el brazo. 

Una enfermera se acerco a la camilla del muchacho junto a mi y dirigiéndose a sus padres les dijo.
- Si no orina vamos a tener que sondarle -
En ese momento comenzó una dialéctica padre - hijo botijas que me distrajo del dolor durante unos minutos:

- Josemari tienes que hacer pis - Le increpó su padre. 
- No ves que tengo ganas ya de pirarme, ¡Pesao! ¡Qué gachó! - Dijo el hijo dándose media vuelta en la camilla de espaldas a su padre
- Bueno pues haces un pis y ya. Y hazme caso alguna vez -
- Me quiero pirar ya a casa, sino me voy a quitar esto y a tomar viento - Haciendo referencia a la via que llevaba en el brazo.
- Eso te lo van a quitar ahora -
- Que me dá igual... sino me lo voy a quitar yo -
- Coges, vas al baño, levantas el grifo, haces un pis y ya está. Y nos vamos a casa - 
- No, es que...
- Mira que es fácil... eh!
- ¡Pesao!...
- Pero porque no haces caso -
- No te voy a hacer caso -
- Hazme caso...! - Insistió su padre 
- ¡Qué pesao eh! -
- ¿Qué te piensas tú? Que ya son las ocho de la mañana y ya llevo yo 24 horas levantado
- ¡Pues quítate de aquí y vete! - Interrumpió su hijo.
- No me dá la gana, porque tu lo digas ¿o qué?... lo tienes claro.

Tras unos segundos de silencio replicó desde la camilla.

- Cuanto más digas, más rato estaré, si a mi me dá igual.
- ¿Aquí estarás...? Pues te harán lo que te tengan que hacer...
- Si. - Respondió con desprecio.
- ¡Toma no! Aquí vas a estar durmiendo, lo tienes claro tú.
- Pero... ¡déjame en paz! -
- !No me dá la gana ! -
- Bueno pues no mearé -
- Si... te voy a dejar en paz!, Aquí a ver como duermes ¿o qué? - Respondió con ironía su padre.
- Bueno... -
- Lo tienes claro -
- Pues tienes tres oportunidades... - Balbuceó el botijas del hijo
- El que lo tiene clarito eres tú... - Dijo su padre terminando en un profundo bostezo.
- Yo ya te lo digo, sino me soltaré esta mierda -
- Ahora te lo van a quitar... haces un pis y nos vamos. -
- ¡Qué pesao, que no voy a mear! ¡Que lo he meao todo y no tengo que soltar nada! 
- Vas al baño levantas el grifo y ya está... - 
- Que noooo, pesao! -
- Pero ¿porque no? si levantas el grifo y hace pstssssssss.
- ¡Que te calles ya! - 
- ¡No me da la gana! -
- Pues sino me vuelvo con todos mi colegas y ya -
- Si mira, carretera y manta que dicen en mi pueblo -
- Pues bien. - Resoplo mientras se echaba la sábana por encima de la cabeza.
- Así de claro, asi de clarito chaval!... Has oido? Yo que tú mearía.
- Bueno pues no lo voy a hacer. Me quiero ir a casa y ya...
- Tendrás que hacer un pis, te quitarán los goteros y te podrás ir a casa -
- Que no voy a mear, ¡Pesao!
- Sino te van meter la sonda y vas a ver. -
- Que me metan la sonda y me voy pa'casa... -
- Si te meten la sonda no vas a salir - Amenazaba su padre. - Josemari las cosas no son así como piensas....
- Bueno pues-
- Ni bueno ni barato, y despierta ya que ya es hora. -
- Pues dejame en paz. Que me quiten esto y me piro a casa. Que me quiten esto que ya ha pasado más rato que rato. -
- Ahora te lo quitarán y nos iremos a casa -
- ¡Que pesao! ¡Tocahuevos! No te lo digo que yo no quiero estar aquí... -
- Te piensas que yo si, yo que tu me espabilaría, echaría un pis y a casa - 
- He perdido mucho fluido y no tengo ganas ni de mear, ni de na... no lo entiendes pesao, que es que eres un pesao, ahora por mis huevos aunque quiera mear no voy a ir a mear y ya me pueden estar aquí 48 horas, 64 u 84, que no voy mear -
- Si no aguantas tanto en la cama - Dijo con sorna su padre.
- ¿Que no? Pruébame. Osea que me quiten esto o me piro -
- Eso te lo quitan ahora -
- Que me dá igual estar 84 horas o quitarme esto yo -

De repente llegó la enfermera de antes y dijo:
- ¿Ha hecho pis? - Mirando hacia su padre mientras este negaba con la cabeza.
- Pues hala vamos dentro que le vamos a sondar -

La siguiente vez que vi a Josemari salía del hospital por su propio pie, cabizbajo y con signos de torpeza mental y motora. Dos pasos por detrás iban sus padres con cara de 'ya verás cuando lleguemos a casa'.


A media tarde

 - Buenas tardes mi nombre es Antonia y le llamamos del servicio de calidad de Jazztel, ¿Sería tan amable de atendernos unos minutos?
- Hombre cuanto tiempo sin hablar con ustedes, ya les echaba de menos...
(Silencio valorativo)... Detecto cierta ironía en sus palabras.
- ¿Sólo cierta? He intentado que fuera una notable y completa ironía. De todas formas vamos al grano. Quiere que le dé mi dirección para saber qué servicios de fibra óptica pueden ofrecerme. ¿verdad?
- Veo que conoce nuestro procedimiento, no le molestaré más.
- Muchas gracias y buenas tardes Antonia.