Después de aliviar la presión intracraneal con mi anterior post, me decidí a investigar por la red algo que mencionaba en dicha epístola. Cocer un huevo en el microondas. Con cascara sabía que era imposible. Quizá haciéndole unos buenos agujeros no explote con mucha virulencia pero me temo que el resultado puede ser catártico.
Siguiendo mi dieta hipocalórica con el avieso fin de llegar a tiempo a la operación bikini me tocaba cenar: "un huevo cocido, esparragos y un yogur desnatado". Allá que iba. Como hombre de ciencia nada me detendría.
Casqué el huevo en un vaso pequeño de duralex. Dicho vaso es parte de mi dote así que nada podía fallar. Tapé el vaso con un film o flim o lámina fina y transparente de plástico apta para microondas, o como leches se llame. Le hago un agujero de unos 3 milímetros de diámetro en el centro y lo meto al pequeño horno del diablo. Encima del vaso le pongo una tapa de plástico, como medida protectora también apta para MO. Cierro la puerta y lo pongo a toda potencia durante 2 minutos. No llevaba 10 segundos cuando oigo un notable petardazo. Paro el chisme. Abro la puerta y veo el huevo todavía crudo. Le vuelvo a dar marcha. Ignoro la siguiente explosión. Será parte del proceso. A través del cristal veía como la tapa de cristal se levantaba a cada explosión. Al minuto treinta y cinco segundos había ocurrido el Big Bang Egg. Huevo cocido desparramado por el microondas.
Seguro que Ferrán Adriá lo incluye en su siguiente carta. Aunque yo sería más partidario de decir que he reinventado los huevos rotos. Recogí con mis manos los pedazos esparcidos por el cubículo a la par que me los iba comiendo. Le faltaba sal. Agarrada en el culo del vaso estaba la yema del huevo. Cocida. Quizá demasiado para mi gusto.
Posibles fallos:
- Poco flim. La próxima vez no escatimar y envolver bien el vaso para evitar que se levante la parte superior. Si es posible fijarlo con cinta americana o en su defecto precinto de embarlar.

- Vaso pequeño: en un vaso más grande las explosiones se habrían disipado mejor.
- Mucho tiempo o demasiada potencia: Al ignorar sus efectos los variaré según el método científico de ensayo y error.
P.S. De todas formas me sigue pareciendo el mejor cuece leches que se ha inventado. También el más caro.
Baja laboral. El Alternador. Urgencias utópicas. Antigüedad. Circuitos corroidos. "No me mandes más al Peruano que me la ha liao". Deudores. Incompetencia en derredor. La gasolina está muy cara. Vampiros mañaneros. Pesaos de media tarde. Preguntas improcedentes. Jode-siestas. Respuestas inesperadas. Horarios maratonianos. Caraduras. Chofer a domicilio. Fuerza Bruta. Cocer un huevo en el microondas. 30 de febrero.
Estancados en mi cabeza se arremolinan pensamientos. Todos tiene su explicación, su historia. Cada una más larga y más enrevesada que la anterior. A ratos, apático, me sumerjo este mundo oscuro y entro en resonancia. Todavía me preguntan que si estoy enfadado. No preguntes. Dame motivos para reír. Hazme feliz. Cámbiame el chip. Psicología inversa.
La mierda es un buen lugar para mandar a muchos. La educación me lo impide. Maldita educación. La venganza es un plato que se sirve frío. Tengo que ver esa película.
Indignado y resignado a la vez. Aceptaré ésta derrota. Nuevas batallas voy a librar. Solo ante batallones enteros. No resultaré herido sino que saldré vencedor.
Viernes, 10:30 AM. Duermo felizmente. De repente el teléfono me despierta y sobresalta. Brinco de la cama y respondo con carraspera mañanera.
- Si, dígame -
- Hola buenos días. Mi nombre es Eduardo Miralles. El motivo de mi llamada es que su número de teléfono ha sido seleccionado para entrar en el concurso de un bono de la lotería Euromillones. ¿Conoce usted la lotería Euromillones?
- Si, la conozco.
- ¿Es jugador de la lotería Euromillones?
- No, lo siento, no soy ludópata.
- No importa señor. Para concursar usted sólo tiene que responder correctamente a una pregunta que le voy a formular. ¿Está preparado?
- Si adelante. - Después de la panchito-letanía que me estaba soltando iba a ver dónde desembocaba lo que tenía pinta de estafa telefónica.
- ¿Cual es el slogan publicitario de la lotería Euromillones? Para contestar dispone de tres posibilidades:
a) La vida es sueño.
b) Euromillones, todo cabe.
c) Sólo hace falta jugar, ¿Jugamos?
Las dos últimas respuestas me querían sonar así que me decidí por el señor de la Barca que con los derechos de autor y la SGAE seguro que les tendrían que haber pagado a los herederos de calderón de una millonada. Si bien es cierto que las connotaciones erótico-festivas de la respuesta "b" podían darme mucho juego.
- La "a". - dije seguro de mi.
- Enhorabuena señor ha acertado. Para que podamos continuar ¿Puede indicarme cual es su nombre?
- Soy el comisario Aceituno.- Respondí vehementemente.
No hubo más preguntas. El licenciado Eduardo Miralles había colgado el teléfono.
La glaciación había dejado un paisaje desolador. De repente la comida escaseaba, y la poca que quedaba estaba podrida. Estabamos condenados a la extinción. En un intento desesperado de supervivencia los machos dominantes han decidido en sacrificar a la tercera parte de la manada. Si no los tenemos que alimentar quizás sobrevivamos. Va a ser dificil. Pasaremos hambre. Y lo más probable es que no podamos recoger la cosecha todos los meses.
Por otra parte me siento liberado. Por fin no tengo que soportar a parasitos hierve-sangres. Creo que el descarte ha sido bueno. Las cartas que nos quedan son buenas para ganar la partida.
Rabia contenida hacía más de tres años. El globo a punto de estallar. Sólo necesite un pequeño empujón. No quedaba ginebra, tampoco seven up, la cerveza no tenía gas. Vaya mierda bar. La discusión continua en su casa. En la terraza los vecinos nos hacen callar. Es tarde. Nos metemos dentro. No hay quórum. Una y otra vez siempre lo mismo. Me voy a mi casa. Dios en la todos.
Friedrich Nietzsche.