Una fuerte nevada ha sorprendido a Ramón en mitad de un afloramiento cretácico. Casi sin aliento Ramón consigue llegar a una paridera. Si al menos hubiera algún ternasco podría haber almorzado, piensa en voz alta. Sin duda los pensamientos psicóticos eran producto de una semana de campamento en mitad del maestrazgo turolense en pleno mes de enero. 


Al menos la paridera tiene techo y no tiene goteras. Las opciones son escasas. O bien terminar los croquis y completar de memoria los apuntes o almorzar. No hay discusión. De la mochila saca un campingas, una fiambrera y una lata de fabada. 

El frío polar ralentiza la tarea de calentar la fabada. El campingas está agonizando. Los anhelados efluvios a chorizo y morcilla se hacían de rogar. Ramón metía la cabeza en la fiambrera usada a modo de perola intentando hacer vahos de fabada. Quizás así se me descongele la punta de la nariz, pensaba. 

El infiernillo sigue encendido pero Ramón ya ha metido la cuchara. De nuevo la sangre volvía a fluir. 

Acurrucado en una esquina Ramón entra en estado alfa. Seguramente producto de la digestión pesada generada por la morcilla extremeña de la lata de fabada de oferta. Pero su paz interior dura poco. Los síntomas son claros. Tenía que hacer aquello que otro no pudiera hacer por él. 

Quizá este no sea el mejor momento para llevar tirantes, pensó mientras soltaba las pinzas que los sujetaban a los pantalones. Rodeando la paridera encontró un murete que haciendo esquina lo hacía idóneo para el menester que le acaecía. Desabrochó el botón de su pantalón y éste se deslizó hasta sus tobillos. De tal modo que sentándose en el murete con medio culo fuera se dispuso a crear. 

Si no fuera por el frío tan poco se estaba tan mal. De repente y en mitad de su obra Ramón se siente observado. Allí estaba frente a él. A escasos tres metros de distancia. Supongo que atraído por el olor de la fabada o de la post-fabada, no sé cual de los dos le habrá gustado más. Un cabrón con unos cuernos enroscados de más de dos varas de longitud. Con la cabeza torcida le miraba fijamente. Inmóvil, Ramón ya no siente el frío. Ahora sólo piensa en como distraer a ese enviado del diablo para poderse limpiar el culo con cierta seguridad. Benditos cacahuetes. Parece que le gustan. Ramón le lanza un puñado de cacahuetes que llevaba en los bolsillos del abrigo y parece que el animal va tras ellos. Éxito. 

Ahora Ramón tiene otro problema. Sólo le queda un pañuelo de papel a medio usar y la nieve ha cubierto cualquier otro útil para el proyecto que ahora afrontaba. Hoy tocaría ducharse.

Por fin se sube los pantalones y vuelve a la paridera. Allí estaba. Con la cuerda colgando del labio inferior, el buco se había comido un fuet que Ramón había dejado sobre su mochila. ¡Será cabrón! 


Desvaríos

Esto no se lo había contado a nadie, me dijo. Estas palabras hacían a Ramón sentirse importante, especial. Confidencias sorprendentes que rozaban el desconcierto y alimentaban el rechazo a quien en aquel momento era nuestro enemigo común. Las piezas de un puzzle que ya duraba 20 años parecían encajar. Todo empezaba a tener un sentido. A veces intuido, a veces insospechado. Nada era lo que parecía.

La luna llena iluminaba el camino. Sin duda nos estábamos licantropizando. Juntos analizamos los métodos y estrategias del enemigo. Más sabía el diablo por viejo. 

El líder de la secta nunca nos dejó marchar y evitó por todos los medios que tomáramos otro camino. 

Habíamos tenido que empezar a  peinar canas para poner un pie (solo uno) fuera de la secta para poder verlo con perspectiva. 

La historia se repite. Los mustélidos han reaparecido en mi ecosistema. Pensé que estaban extintos. Me equivoqué. 

Los puentes intercontinentales facilitan el paso de especies y subespecies alóctonas que perturban la paz de mi nicho ecológico. Moscas cojoneras. 


Tripalium

Ramón busca trabajo. Todos los días mira las ofertas. Siempre lo mismo. Nada para él. 

Ramón se indigna sobremanera. Todas las ofertas son para gente con alguna discapacidad. Es más fácil encontrar trabajo si eres incapaz que si eres capaz. La patronal sólo busca subvenciones. 

Ramón sabe algo sobre la teoría de la evolución y cree que la necesidad de hombres discapacitados va a llevar a la especie humana a convertirse en una especie discapacitada per se. 


Ramón es licenciado en piedras, toca el piano, sus sobrinos dicen que habla el lenguaje de Internet y además es cinturón negro. El sistema no funciona. Quizá algún galeno certifique su sindactilia como una discapacidad y así pueda encontrar un trabajo. 

Ramón no entiende porque busca trabajo. Memento mori. 

Ramón tiene cierta cultura y conoce la etimología de la palabra trabajo. Ramón contempla varias posibilidades. Anacoreta, empresario o perroflauta. No lo tiene claro. Probablemente empresario sea una salida pero le falta la idea que le resuelva la vida. El puticlub para perros parecía descabellado cuando un amigo lo proponía una década atrás. Ahora cobra algún sentido. 

Sísifo y la entropía

Las situaciones de mayor entropía son estadísticamente probables. Las cosas estadísticamente  probables tienden a ocurrir, sobre todo con el paso del tiempo. Una habitación desordenada tiene mayor entropía que una ordenada. Así, un cuarto organizado tenderá a ser desordenado con el tiempo. La única forma de evitar esto es gastando continuamente energía de un sistema externo. Es decir, hacer el esfuerzo de limpiar la habitación con regularidad. 

Sin embargo, en algún momento una habitación desordenada llegará a un máximo de entropía. En este punto, si no se sigue limpiando la habitación tampoco se llegará a un estado de mayor desorden. Por lo que no se necesita ninguna entrada adicional de energía para mantener el estado de la habitación. 

Por lo tanto, la limpieza de la habitación es inútil. Una tarea digna de un Sísifo moderno. Es energéticamente más eficiente permitir a la habitación permanecer en su estado natural de máxima entropía (hacia el que tenderá siempre) y gastar esa energía en cosas más interesantes.



Cirugía anal

Ramón tenía una obsesión insana por cenar fabada de lata. Esto le producía sueños tormentosos que muchas veces rozaban el surrealismo. La relación causa-efecto era clara. Su última reunión con Morfeo no había sido diferente. En ella, sin saber el porqué, aprendía un nuevo término: la cirugía anal. Ramón no paraba de darle vueltas. Había oído hablar del blanqueamiento anal o anal bleaching (lo cual le parecía una genialidad propia de descerebrados que pensaban con el culo). Pero la cirugía anal... 

¿Sería algo estético para tener un bonito pandero?¿O quizá sería trasplantarse el agujero del culo? Si, probablemente sería esto último. Sus días de sufrir almorranas habrían terminado. Sus almorranas eran grandes como pimientos morrones y solían sangrar a deshoras. Siempre con bolas de ciprés cogidas en el cementerio por los bolsillos. Aquél remedio casero de un amigo del bar no funcionaba. A Ramón le gustaba compartir estos problemas con amigos y desconocidos para ver sus caras de asco al hablarles de sus úlceras sangrantes circundando su principal productor de desechos sólidos.

Ahora sólo tendría que ver si se cambiaría el ano por uno nuevo o uno usado. Si fuera usado lo más probable es que me pidiera un culo de la nobleza y así poder cagar como un rey. Ramón sabía que era más fácil que le nombraran rey a que le pusieran el culo de uno, pero le gustaba fantasear con tamañas abominaciones.

Ramón era químico. Enseñaba física y química en un colegio de monjas a niñas adolescentes. Aunque no era su ambiente natural Ramón sabía adaptarse a su entorno. Todo el día rodeado de monjas y niñas. Ramón necesitaba sentirse hombre. Sentirse viril. 

Absurdas ideas sobre la masculinidad rondaban su cabeza. Un día ideó la más descabellada de sus obras para ser el macho alfa. El reto estaba en limpiarse el culo de una sola pasada. Nada de segunda vuelta. Sólo así conseguiría ser el ser superior que anhelaba y al que todo el mundo respetaría. 

Bocetos y esquemas llenaban su cabeza sobre cual sería la mejor técnica. No dudó en ponerla en práctica. Los baños del colegio fueron el lugar elegido para tamaña proeza. Ramón creía que la clave era hacer una bola de papel higiénico un poco mayor del tamaño de un puño y enérgicamente pasarla por la raja del culo de adelante a atrás.  Así lo hizo. Sin duda tenía que perfeccionar la técnica. La relación entre la fuerza con la que agarraba el papel higiénico y la velocidad de limpieza no era correcta. A mitad del proceso aquella bola de papel impregnada en restos de mierda salió despedida con una trayectoria parabólica que volando por encima de la espalda de Ramón terminó impactando en la puerta del escusado.

Sin duda la próxima vez saldría mejor. Ramón era hombre de ciencia. Ensayo y error. 

Satisfecho por su primer ensayo Ramón caminaba por los pasillos de colegio cuando una alumna se le acercó y le dijo:
- Ramón tienes chocolate en el hombro de la camisa - Y con decisión lo cogió entre los dedos con el ánimos de quitárselo.
Sin tiempo a que Ramón reaccionara, éste solo pudo ver como cambiaba el semblante de la muchacha al comprobar que no era chocolate. La bola de papel voladora había desprendido restos que habían terminado en su camisa. 
- MIEEEERRRDA - Gritaba horrorizaba mientras corría pasillo abajo. 

Todo es sospechoso. El perro es sospechoso. Cada veinte segundos el perro tose de una forma entre inquietante y graciosa. Me pone nervioso. Quizá sea la correa que le estrangula y no le deja respirar. Es un perro-patada, no impone respeto. Es un Yorkshire Terrier de baja calidad. 

Una pareja de ancianos son sus dueños. Es difícil de precisar quién pasea a quién. También son sospechosos. Salen de casa con sigilo y con premura cierran la puerta tras ellos. Algo esconden. Todos los días a las 20:53 sacan a la basura dos bolsas bien llenas. Sospechoso. Unos dicen que son sus pañales, otros aseguran que así se deshacen de cadáveres descuartizados que usan para algún tipo de rito pagano. Probablemente canibalismo.

Llevo un tiempo que no oigo toser al perro. Tampoco lo he visto paseando a sus dueños. Probablemente haya acabado también en una bolsa.

Es un vaso grueso de duralex. Hielos polimorfos flotan en un fluido transparente y oleaginoso. Al acercarlo a la boca noto un fuerte olor a alcohol. Sin duda este gin-tonic es capaz de curar la más profunda herida. Sé que si pruebo este brebaje quedaré afectado por una ceguera total propia de las intoxicaciones por metanol. Cómo puedo ser el único en darse cuenta de que nos quieren envenenar. Sin duda este no es mi sitio. Soy distinto y probablemente superior a todos ellos. 

A mi alrededor todos bailan espasmódicamente ritmos que parecen tribales. Todos se saben las canciones que pincha el deejay menos yo. Tantos años de solfeo y armonía, tantas fugas de Bach, tantas sonatas de Beethoven, tantos nocturnos de Chopin, para acabar sometido a un infame ritmo binario. Chis, pum. Chis, pum. Chis, pum. Chis, pum. 

Qué fue de los compases de amalgama y del contratiempo. Chis, pum. Chis, pum. 
Un martillo percutor tiene más variedad que ésto. Chis, pum. Chis pum. 
Intento descifrar las letras de las canciones que corean. Chis, pum. Chis, pum. 
Desafinan hasta en los silencios. Chis, pum. Chis, pum. 

A empujones consigo abrirme paso hasta el retrete. Es fácil llegar hasta allí. Sólo tienes que dejarte llevar por el olor a letrina infecta. Conforme me voy acercando noto como mis pies empiezan a chapotear sobre lo que supongo son orines. La gente sale del baño con la cara desencajada y con una euforia inconmensurable. Sin duda no podrían aguantarse más. 

Buscaré un árbol.

Supongo que la decisión no fue fácil y pensaron que hacían lo mejor. 

  • Presentar un concurso de acreedores de extinción. 
  • Presentar a la administración concursal un inventario completamente incompleto. 
  • Pensar que la deuda a los trabajadores la cubriría totalmente el fogasa.
  • Y abrir otro negocio que se dedicara a lo mismo con el material "reciclado" del anterior. 

Por lo visto añades cuatro letras al nombre antiguo y 'voila'. Ciertamente  de esta forma se minimizan mucho los problemas de cambio del logotipo en las plantillas e informes. Así como evitas a los clientes un gran trastorno por el cambio de nombre. 

Yo pensaba que la ley no permitía esto pero parece ser que si. 
¡Viva el vino!

Querido lector antes de leer este post le recomiendo, si no lo ha hecho ya que empiece por el principio de la saga. La historia interminable 1ª Parte

16 de octubre de 2012
9 de la mañana. Llaman al portero automático. --¡Correo Certificado!-- Exclama el cartero por el telefonillo.

--¡¡¡Recristo!!! una carta de hacienda. Seguro que el ministro Montoro me quiere empapelar.-- Exclamo. Parece que no les cuadra lo que mi jefe les ha dicho que cobré con lo que declaré. Obvio, yo no declaré las pagas extra que no había cobrado y que él le dijo a hacienda que me había pagado. Pues nada a buscar papeles por abogados y la administración concursal y demostrar la verdad. 

8 de noviembre de 2012
Desde los mentideros empiezan a llegarnos noticias de que oficialmente ya somos libre y estamos (por fin) en el paro.

12 de noviembre de 2012
Se confirman los rumores. La administración concursal nos comunica que el día 6 de noviembre 2012 se dictó el auto de extinción de nuestros contratos y nuestra relación laboral con Terra Control S.L. ya es historia. Ahora tendremos que apuntarnos al paro.

19 de noviembre de 2012
La administración concursal nos ha pedido el favor de que la acompañemos a la nave para ayudarles a identificar el inventario. Al entrar nuevas sensaciones recorren mi interior. Esto parece una nave fantasma. ¿Pero esto que es?. Todo igual pero distinto aquello era un "downgrade". Toda la maquinaría y material había sido sustituido por máquinas viejas y de peor calidad que las que había en el mejor de los casos. Para el resto de situaciones las cosas habían desaparecido. Si con lo que se saque de aquí tienen que indemnizarnos vamos apañados.

3 de junio de 2013
7 meses más tarde el FOGASA nos paga con un 60 por ciento de la deuda contraída con Terracontrol. El abogado se lleva un 10% de esta cantidad. Vaya ruina.

Llanto

Seis de la mañana, algo perturba mi sueño. De lejos se oye un inquietante llanto desconsolado. Tamizado por las paredes parece una psicofonía. Presto atención y creo entender gritos entre los sollozos: "Papa no está, papá no está". El ambiente es frío y húmedo y en la cama se está calentito. 

Sin duda es un niño, probablemente el de la vecina. No se calla. Su padre no está, eso ya me lo ha dicho, pero ¿dónde está su madre?¿Por qué no le consuela y me deja dormir?
Pienso en que han dejado al crío sólo en casa, o que su madre inconsciente está tirada en la bañera con una aguja colgando del brazo. ¿Debo hacer algo? Mejor espero. 

Parece que el temporal ha amainado. Me doy media vuelta meto la cabeza debajo la manta y sigo durmiendo. 

Tacet

John Cage sin duda era un esteta con toques de iluminación y genialidad. Su  obra más conocida y que todo el mundo ha oído alguna vez es 4'33''. Cuatro minutos y treinta y tres segundos de absoluto silencio. Además dividió la obra en tres movimientos. ¡Cáscatela!

Ignorante de mi al pensar que caraduras (o genios) de está guisa no quedaban muchos. Desconozco los motivos por los cuales mi amigo google me mostró esta publicidad. Otro genio se ha puesto a vender en el Google Play semejante obra. Y lo mejor de todo es que seguramente haya que pagarle derechos de autor a la SGAE. 




Dios omnipotente, creador y conservador de todas las cosas.
Tú, que eres llamado fuente de la luz y de la sabiduría, dígnate
infundir en las tinieblas de nuestro entendimiento un rayo penetrante
de tu claridad, que nos encienda en amor tuyo y de la verdadera
sabiduría, apartando de nosotros la ignorancia y el pecado.
Tú, que haces elocuentes las lenguas de los pequeñuelos,
llena de celestial erudición las nuestras y derrama en nuestros
labios la gracia de tu bendición.
Concédenos PERSPICACIA para entender, DOCILIDAD para aprender,CAPACIDAD para retener, SUTILEZA para interpretar y GRACIA para hablar.
INSTRUYENOS en el principio de nuestro estudio, DIRIGENOS enel medio y LLENANOS de sabiduría en el fin. Tú que eres verdaderoDios y verdadero Hombre y vives y reinas por los siglos de lossiglos. AMEN.

En un ambiente rebosante de hormonas adolescentes rezábamos esta "ORACIÓN PARA EL PRINCIPIO DE LA CLASE". Daba igual que fuera primera hora de la mañana o última de la tarde. Cuando el padre Victorino llegaba todos nos poníamos en pie y rezábamos a coro esta oración. 

Sus clases de matemáticas eran un universo alternativo. Su didáctica de la vieja escuela nos llevaba a la repetición exhaustiva de frases que en aquel momento (y probablemente hoy también) carecían de sentido: "La derivada de una función en un punto es precisamente el coeficiente angular de la tangente a la función en dicho punto". 
Para recordar unos cuantos decimales del número pi tenía una regla nemotécnica que decía:
"Soy y seré a todos definible,
mi nombre tengo que daros,
cociente diametral siempre inmedible,
soy de los redondos aros."
Después tan solo había que sustituir las palabras por su número de letras y nos queda un número pi con 19 decimales.

Sus castillos de fracciones eran tamaño pizarra y su resultado siempre terminaba siendo 2. "-Simplifique-" Nos gritaba cuando dejábamos algo simplificable escrito en la pizarra. 

A veces recurría a números circenses para explicar conceptos físicos. Nadie pensaba que aquel venerable anciano fuera capaz de sujetar con una mano una rueda de bicicleta, pero todo era posible gracias al "radio vector".

"Lo que han estudiado ustedes me lo como con pólvora y no me muero" Repetía cada vez que nos entregaba un examen corregido. Posiblemente sus insultos ahora le habrían llevado a la cárcel por racista. Sus preferidos eran "Besugo Moro" y por oposición "Merluzo Marroquí". Aunque "Atontao que no entiende nada" o "despotenciao" también resonaban en nuestro pueriles oídos. 

Pero lo mejor de todo llegaba cuando nos hacía recoger todo y poner las manos encima de la mesa. "-No manipulen-" nos decía. Había llegado el momento de la historia del día. Sin duda su mayor éxito era la historia de la negra que había conocido en una estación de tren y que hablaba cinco idiomas. Dios mío cómo podía ser aquello se preguntaba. Gracias al él aprendimos que el camión de la lejía conejo tenía la matrícula número 103 y en el interior del 0 estaba el agujero para meter la manivela y arrancar el motor. También nos contaba sus secretos de confesión. "Padre vivo con un hombre que no es mi marido, pero dormimos en camas separadas. ¿Es pecado?". 

Sus lecciones de moral a veces rozaban el surrealismo. El hombre no comprendía esa obsesión por la juventud por el desnudo y nos decía. "Porque yo he visto muchas mujeres desnudas... en una mesa de mármol... y no les he hecho nada." Solo hubiera faltado eso pensamos todos. 

Un día llegó a clase con una noticia del periódico que decía que un tren había atropellado a dos adolescentes cogidas de la mano. Sus conclusiones fueron las siguientes. "Las dos chicas estaban enamoradas una de la otra y para sellar su amor prohibido e incomprendido por la sociedad habían decidido suicidarse juntas." 

Su faceta cómica la solía explotar contando los chistes en primera persona como si los hubiera vivido:

Un día iba en el tren, en un departamento de esos hay cuatro asientos frente a otros cuatro, y estábamos tres, dos hombres más y yo.
Cogí la conversación empezada y uno le decía al otro:
-Así que usted es ruso...- Y el hombre apurado porque no debía saber nada de Rusia empieza.
-Muchos rusos en Rusia. - Tras un silencio valorativo añade
-Muy buena la ensaladilla rusa- y a los pocos segundos replica.
-Muy emocionante la montaña rusa, y de que parte de Rusia me ha dicho que era- Insiste.
-Yo ser de la Estepa- Contesta el Ruso con su tosco acento.
-Buenísimos los polvorones de la Estepa- 





Baño de mujeres


Sin duda era obra de una mente preclara, un visionario. Esa costumbre de ir en parejas al baño había sido optimizada. Se acabaron los turnos. Parecía una pequeño homenaje a "El fantasma de la Libertad" de Luis Buñuel. Qué mejor lugar que sentado en un retrete para exponer y desmontar los consensos ideológicos del día a día. 


Sin embargo si alguno tiene la necesidad irrefrenable de comer tiene que preguntar por "ese lugar" donde encerrado con un pestillo puede saciar su estómago.

Los faros reflejaban en la densa niebla y la carretera se hacía difícil de ver. Las rayas en la calzada pasaban una tras otra sin solución de continuidad. El triple concierto de Beethoven ponía la banda sonora a una húmeda mañana. Era una atmósfera que me transportaba a las calles de Londres, acompañado por mis drugos buscando a nuestra próxima víctima. 
Bajo del coche y vuelvo a mi realidad. Ir a la oficina del paro siempre es una experiencia, a veces divertida, a veces surrealista y con frecuencia mísera y nimia. La niebla se había convertido en una intensa lluvia. El paraguas era obligado. 

A mi llegada a la oficina del paro, como si de un rey se tratara, las puertas se abren a mi paso. Una extraña sensación recorre mi interior. Algo pasa. ¿Dónde esta la gente? Parece que el agua se ha llevado a todas esas especies alóctonas que suelen parasitar dentro de la oficina del paro esperando a que el empleo caiga del cielo. "Los días de lluvia los parados no trabajan" pensé. Parece un buen título para mi próximo post. 
Como en la verdulería aquí también se coge número. Según escupía el ticket con mi número la megafonía me anunciaba que me dirigiera a la mesa 26. 

- Buenos días. Vengo a poner mi estado en demandante empleo - Digo amablemente.
- Es que no lo sabes hacer por internet - Me responde de forma desagradable a quién le debía haber interrumpido el café de las 10 de la mañana. 
- Si que sé, pero entonces usted no tendría nada que hacer y lo más probable es que la despidieran - Respondí entre ofendido e indignado.
- Si eso faltaría. A ver dame el DNI. - 

La señora iba de pantalla en pantalla de su aplicación informática buscando algo que no encontraba. Yo hacía rato que lo había visto. Estaba ahí, en letra grande en mitad de la pantalla. Con soberbia se levanta y se dirige a una compañera y tras lo que me parecieron cinco interminables minutos vuelve a la mesa.  Parecía que le habían enseñado. 

- Aquí tiene - Me dijo, mientras me devolvía mi DNI. 
- Sin duda yo lo había hecho más rápido por Internet -

Aunque no confío en que la oficina del paro me encuentre trabajo ahora seguro que no lo hace.

Cadencia Horribilis

El pulso un poco acelerado pero no creía estar nervioso. Mis manos no estaban frías, tampoco sudaban. Respiré profundamente y el primer arpegio sonó con decisión. Dos compases tardaron mis manos, mi mente y la partitura en tomar caminos distintos. De repente me vi en una extraña situación todavía inexplorada por mi. Parar y volver a empezar y evidenciar mi nerviosismo o echarle cara y seguir como pudiera.  Mis dedos cayeron en alguna parte pero no dónde debían. No estaba cómodo las notas disonaban en mi cabeza, no daba una en su sitio, que horror. A saltos y tropiezos iban pasando los compases y las frases. De una forma torpe y trastabillada consigo llegar a la última frase. Esta tiene que ser la mía, pienso. Si al menos acabo bien... Abro la mano para hacer las octavas y al subir la mano al fa sostenido mis dedos extendidos chocan contra el frente del piano. Dolor. Ya que hemos llegado hasta aquí acabaremos. "Cadencia Horribilis" empapada en sudor frio. 


Una mala tarde la tiene cualquiera. Chiquito de la Calzada.

Cuatro Semanas


Cuatro semanas de curso pueden cundir mucho. Mi ignorancia es inmensa que pero cómo no sé que lo ignoro... estoy tan feliz. 
Cuatro semanas de conceptos antes desconocidos: 

Mockup, responsive, CRUD, Scrum, bootstrap, singleton, inyección de dependencias, modelo vista controlador, request,  routes, data mapper, table gateway, response, dispatch, render, layout, controller, enviroment, virtual host, view helpers, test driven development... Todavía alguno me queda grande.

Cuatro semanas de expresiones iterativas:
El exámen de los lunes, el cochino windows,  el tripalium,  duro contra el muro, Show me your money, Señores... Give me my money, Whatever, What the Fuck, ¿Qué pasa hoy en el mundo?

Cuatro semanas de sabiduría concentrada: 
"Si no eres rubia y no estás buena... ¿para qué pones foto en el curriculum?"
"Lo que el empresario mira en un currículum es a ver qué coño ha estado haciendo este tio el año que ha estado en paro."
"No se te ocurra entrar a una entrevista de trabajo con el 20 minutos debajo del brazo."
"Un grado superior es una mieeeeeerda"
"La pornografía mantiene la mente limpia"

Cuatro semanas de cosas varias: 
Hombres con taconazos, anguila en inglés se dice "eel", el gos geometric.

Cuatro semanas de referencias cinéfilas:

"Hear that Mr Anderson that is the sound of inevitability (Matrix)"
"I drink youuuur milk shake! (Pozos de ambición)"
"Alaaaaaaaarm"
"Buck Rogers in the 25th Century"
"The Wire"
"Walking Dead"
"24"
"Yo sé todo lo que hay que saber sobre Orson Wells"


Cuatro semanas de nuevas páginas web:
nytimes.comgithub.com, bitbucket.compivotaltracker.com, teambox.compinterest.comthemeforest.net, 960.gs, blueprintcss.orgphp.netbluehost.com, powweb.com, hetzner.de, dynahosting.com, hawkhost.comawwwards.com, thefwa.comcoggle.itgetbootstrap.com 
savetoby.com, milliondollarhomepage.com 

Hace días que no me llamas y te echo de menos. Cierto es que lo tuyo no eran maneras. La siesta o intempestivas horas de la noche eran tus momentos preferidos para llamarme. Recuerdo aquellas veces cuando me llamabas para venderme canales de televisión y te decía que era invidente para que no me dieras más la paliza. O cuando me llamabas para venderme lineas de teléfono móvil y mi tarifa siempre era mejor que la que me ofrecías. 

Últimamente has perdido facultades. Sólo me llamabas para venderme lo que ya os había comprado.  Me estaba cansando de vosotros. No servía de nada deciros que no me volvierais a llamar. Al día siguiente otra vez lo mismo. Os conocía a todas y me gustaba llamaros por vuestro nombre, eso os desconcertaba. A veces vuestra insistencia en lo imposible era irritante. 

Hubo un tiempo en el que intenté que dejarais de llamarme. Llamé a mi operador para decirle que tenía un acosador y quería bloquear sus llamadas. Me respondieron que eso solo podían hacerlo si tenía una denuncia ante la policía. También me decían que les mandara un fax. No me apetecía. Pensé en comprarme un teléfono con la posibilidad de filtrar las llamadas entrantes pero mi economía de desempleado me lo desaconsejaba.

Otras veces les aguantaba el sermón y les compraba lo que me vendían y cuando llegábamos al momento de la grabación los interrumpía. Les decía que como hablaban tan deprisa no se podía entender lo que decían y que desconfiaba de ellos. 

Finalmente opté por pasar al ataque. Esta vez era yo quien intentaba venderles a ellos. Un lote de Jamón de Teruel con tres botellas de vino del Somontano. Todo por 65 euros. Es una oferta que no puede rechazar, les decía. -Es usted muy gracioso señor- me respondió un día Margaríta la joven teleoperadora con acento sureño.




Recientemente he cometido el error de mi vida, y para que podaís aprender de mi error aquí os dejo mi historia. Todo comenzó como otras muchas cosas con mis problemas a la hora de cagar.

No, no estaba estreñido, no era un problema de regularidad sino de técnica. Parecía ser que el pelo de mi culo había crecido a una longitud tal que los pequeños zurullos se quedaban constantemente atrapados en la tupida selva que había entre los mofletes de mi culo. Esto me producía una terrible sensación de desasosiego, sabía que algo más tenía que caer pero el mojón seguía enredado entre la maraña de pelo por mucho que lo sacudiera. Normalmente podían ocurrir dos cosas: o bien hacerlo bajar con un poco de papel, intentando pinzar el pastel rebelde (lo cual requiere una cuidadosa precisión para no manchar con la criatura todo mi trasero, ya que no tenía forma de ver lo que estaba haciendo); o simplemente  ir a por todas, ponerse a limpiar confiando en que eliminara toda suerte de materia fecal sobrante antes de atascar el váter con el papel higiénico.

Pensando en mi problema creí tener, lo que en aquel momento me pareció, una brillante idea. "¡Ea! Es mi culo y son mis pelos del culo ¿verdad? ¿Por qué no puedo simplemente eliminar todo el pelo, y así mis zurullos fluirán como lo hace la cerveza de un barril?" Me dije a mi mismo. Esta declaración pasara a los anales de la historia como otras muchas declaraciones de las que ahora se lamentan... "¿Cuantos indios podría haber?" Preguntó el General Custer. "¡Parece un buen día para un paseo en coche!" De JFK. De la misma guisa fue mi idea del afeitado anal.

Esa misma noche realicé la operación, con una barata maquinilla desechable y una toalla para sentarse. Empecé por la parte inferior desde la raja hacia las mejillas. El proceso de de librar a mi culo de pelo había comenzado. Ocasionalmente tenía que limpiar la cuchilla de pelo acumulado y restos diversos. Poco a poco mis dos montañas gemelas y el barranco que las separaba parecían las de un bebe. Finalmente pasé la navaja una vez última vez y observé mi trabajo. La toalla estaba cubierta de pelo, pero mi culo era suave como el marfil. Sonreí satisfecho pensando que mis problemas habían terminado. 

Yo no sabía. 

Ahora tengo un gran respeto por los pelos de culo. Como todo lo que Dios ha creado los pelos del culo también tienen su propósito. Justo después de afeitarme empecé a aprender todo lo que no había tenido en cuenta. Para empezar había fricción. Al día siguiente cuando iba de camino a la escuela bajo el sol y después de haber subido dos tramos de escaleras empecé a sudar y a sentir una desagradable sensación. El sudor se acumulaba en la raja del culo y facilitaba que las dos mejillas deslizaran una sobre a la otra a cada paso. Pensé en ir al baño y limpiarme pero tenía que ir a clase. Con el tiempo pensé que se secaría.

Por desgracia se seco. Pero sólo después de que se mezclara  con los restos microscópicos de mierda que flotaban alrededor de mi estrella marrón. Cuando me levanté después de clase, mis mejillas estaban pegadas con una mezcla de sudor y mierda pegajosa y viscosa. De camino a mi casa empezó a picar. ¡Maldita sea, tenía que picar! Sentía como un colonia de hormigas iba haciendo su camino hacia arriba y hacia abajo a lo largo de la raja de mi culo. Luchando para que mi mano no se quedara atascada ahí abajo mientras escarbaba corrí de vuelta a casa. 

Con tan mala suerte, una vez más, este ejercicio me hizo sudar, y cuando llegué mis mejillas se deslizaban entre si como dos sapos cachondos. Rápidamente me bajé los pantalones y traté de secar el culo poniéndolo frente al ventilador y abriendo mis mofletes. Según abría los dos montículos de carne un hedor horrible llenó la habitación. Los perros en un radio de cuatro manzanas comenzaron a aullar. Lo peor estaba por llegar. El rancio aroma a mierda y sudor entró en el ventilador y esté soplo de nuevo en mi cara puesta entre las piernas. Aguantando el vómito y mareado por la situación me senté. A mi mente solo venía un pensamiento: "¿Va a ser así hasta que me vuelva a crecer el pelo?".

Como mejor pude continué haciendo frente a la situación. Limpiándome el culo a la menor oportunidad descubrí otro maravilloso uso del pelo del culo. Ventilación. Cuando trataba de tirarme un pedo este se quedaba atrapado entre mi mofletes. Al parecer, sin pelo, los dos gemelos hacen vacío y el resultado es un pedo frustrante que se desliza de arriba a abajo entre las mejillas como hámster perdido. 

Por si no fuera suficiente ahora sufro nuevas torturas. Todo el mundo sabe que después de afeitarse el pelo crece como si fuera un rastrojo. Imagina tu culo con la textura de un estropajo. Es una agonía infernal. En muchos momentos miro por la ventana y pienso en saltar. Es preferible acabar chafado contra la acera que soportar esta constante tortura.

Amigos. No os afeitéis los pelos del culo.

Traducción Libre de:
http://leedeth.wordpress.com/2006/12/03/do-not-shave-your-ass-hair/