Baño de mujeres


Sin duda era obra de una mente preclara, un visionario. Esa costumbre de ir en parejas al baño había sido optimizada. Se acabaron los turnos. Parecía una pequeño homenaje a "El fantasma de la Libertad" de Luis Buñuel. Qué mejor lugar que sentado en un retrete para exponer y desmontar los consensos ideológicos del día a día. 


Sin embargo si alguno tiene la necesidad irrefrenable de comer tiene que preguntar por "ese lugar" donde encerrado con un pestillo puede saciar su estómago.

Los faros reflejaban en la densa niebla y la carretera se hacía difícil de ver. Las rayas en la calzada pasaban una tras otra sin solución de continuidad. El triple concierto de Beethoven ponía la banda sonora a una húmeda mañana. Era una atmósfera que me transportaba a las calles de Londres, acompañado por mis drugos buscando a nuestra próxima víctima. 
Bajo del coche y vuelvo a mi realidad. Ir a la oficina del paro siempre es una experiencia, a veces divertida, a veces surrealista y con frecuencia mísera y nimia. La niebla se había convertido en una intensa lluvia. El paraguas era obligado. 

A mi llegada a la oficina del paro, como si de un rey se tratara, las puertas se abren a mi paso. Una extraña sensación recorre mi interior. Algo pasa. ¿Dónde esta la gente? Parece que el agua se ha llevado a todas esas especies alóctonas que suelen parasitar dentro de la oficina del paro esperando a que el empleo caiga del cielo. "Los días de lluvia los parados no trabajan" pensé. Parece un buen título para mi próximo post. 
Como en la verdulería aquí también se coge número. Según escupía el ticket con mi número la megafonía me anunciaba que me dirigiera a la mesa 26. 

- Buenos días. Vengo a poner mi estado en demandante empleo - Digo amablemente.
- Es que no lo sabes hacer por internet - Me responde de forma desagradable a quién le debía haber interrumpido el café de las 10 de la mañana. 
- Si que sé, pero entonces usted no tendría nada que hacer y lo más probable es que la despidieran - Respondí entre ofendido e indignado.
- Si eso faltaría. A ver dame el DNI. - 

La señora iba de pantalla en pantalla de su aplicación informática buscando algo que no encontraba. Yo hacía rato que lo había visto. Estaba ahí, en letra grande en mitad de la pantalla. Con soberbia se levanta y se dirige a una compañera y tras lo que me parecieron cinco interminables minutos vuelve a la mesa.  Parecía que le habían enseñado. 

- Aquí tiene - Me dijo, mientras me devolvía mi DNI. 
- Sin duda yo lo había hecho más rápido por Internet -

Aunque no confío en que la oficina del paro me encuentre trabajo ahora seguro que no lo hace.

Cadencia Horribilis

El pulso un poco acelerado pero no creía estar nervioso. Mis manos no estaban frías, tampoco sudaban. Respiré profundamente y el primer arpegio sonó con decisión. Dos compases tardaron mis manos, mi mente y la partitura en tomar caminos distintos. De repente me vi en una extraña situación todavía inexplorada por mi. Parar y volver a empezar y evidenciar mi nerviosismo o echarle cara y seguir como pudiera.  Mis dedos cayeron en alguna parte pero no dónde debían. No estaba cómodo las notas disonaban en mi cabeza, no daba una en su sitio, que horror. A saltos y tropiezos iban pasando los compases y las frases. De una forma torpe y trastabillada consigo llegar a la última frase. Esta tiene que ser la mía, pienso. Si al menos acabo bien... Abro la mano para hacer las octavas y al subir la mano al fa sostenido mis dedos extendidos chocan contra el frente del piano. Dolor. Ya que hemos llegado hasta aquí acabaremos. "Cadencia Horribilis" empapada en sudor frio. 


Una mala tarde la tiene cualquiera. Chiquito de la Calzada.

Cuatro Semanas


Cuatro semanas de curso pueden cundir mucho. Mi ignorancia es inmensa que pero cómo no sé que lo ignoro... estoy tan feliz. 
Cuatro semanas de conceptos antes desconocidos: 

Mockup, responsive, CRUD, Scrum, bootstrap, singleton, inyección de dependencias, modelo vista controlador, request,  routes, data mapper, table gateway, response, dispatch, render, layout, controller, enviroment, virtual host, view helpers, test driven development... Todavía alguno me queda grande.

Cuatro semanas de expresiones iterativas:
El exámen de los lunes, el cochino windows,  el tripalium,  duro contra el muro, Show me your money, Señores... Give me my money, Whatever, What the Fuck, ¿Qué pasa hoy en el mundo?

Cuatro semanas de sabiduría concentrada: 
"Si no eres rubia y no estás buena... ¿para qué pones foto en el curriculum?"
"Lo que el empresario mira en un currículum es a ver qué coño ha estado haciendo este tio el año que ha estado en paro."
"No se te ocurra entrar a una entrevista de trabajo con el 20 minutos debajo del brazo."
"Un grado superior es una mieeeeeerda"
"La pornografía mantiene la mente limpia"

Cuatro semanas de cosas varias: 
Hombres con taconazos, anguila en inglés se dice "eel", el gos geometric.

Cuatro semanas de referencias cinéfilas:

"Hear that Mr Anderson that is the sound of inevitability (Matrix)"
"I drink youuuur milk shake! (Pozos de ambición)"
"Alaaaaaaaarm"
"Buck Rogers in the 25th Century"
"The Wire"
"Walking Dead"
"24"
"Yo sé todo lo que hay que saber sobre Orson Wells"


Cuatro semanas de nuevas páginas web:
nytimes.comgithub.com, bitbucket.compivotaltracker.com, teambox.compinterest.comthemeforest.net, 960.gs, blueprintcss.orgphp.netbluehost.com, powweb.com, hetzner.de, dynahosting.com, hawkhost.comawwwards.com, thefwa.comcoggle.itgetbootstrap.com 
savetoby.com, milliondollarhomepage.com 

Hace días que no me llamas y te echo de menos. Cierto es que lo tuyo no eran maneras. La siesta o intempestivas horas de la noche eran tus momentos preferidos para llamarme. Recuerdo aquellas veces cuando me llamabas para venderme canales de televisión y te decía que era invidente para que no me dieras más la paliza. O cuando me llamabas para venderme lineas de teléfono móvil y mi tarifa siempre era mejor que la que me ofrecías. 

Últimamente has perdido facultades. Sólo me llamabas para venderme lo que ya os había comprado.  Me estaba cansando de vosotros. No servía de nada deciros que no me volvierais a llamar. Al día siguiente otra vez lo mismo. Os conocía a todas y me gustaba llamaros por vuestro nombre, eso os desconcertaba. A veces vuestra insistencia en lo imposible era irritante. 

Hubo un tiempo en el que intenté que dejarais de llamarme. Llamé a mi operador para decirle que tenía un acosador y quería bloquear sus llamadas. Me respondieron que eso solo podían hacerlo si tenía una denuncia ante la policía. También me decían que les mandara un fax. No me apetecía. Pensé en comprarme un teléfono con la posibilidad de filtrar las llamadas entrantes pero mi economía de desempleado me lo desaconsejaba.

Otras veces les aguantaba el sermón y les compraba lo que me vendían y cuando llegábamos al momento de la grabación los interrumpía. Les decía que como hablaban tan deprisa no se podía entender lo que decían y que desconfiaba de ellos. 

Finalmente opté por pasar al ataque. Esta vez era yo quien intentaba venderles a ellos. Un lote de Jamón de Teruel con tres botellas de vino del Somontano. Todo por 65 euros. Es una oferta que no puede rechazar, les decía. -Es usted muy gracioso señor- me respondió un día Margaríta la joven teleoperadora con acento sureño.




Recientemente he cometido el error de mi vida, y para que podaís aprender de mi error aquí os dejo mi historia. Todo comenzó como otras muchas cosas con mis problemas a la hora de cagar.

No, no estaba estreñido, no era un problema de regularidad sino de técnica. Parecía ser que el pelo de mi culo había crecido a una longitud tal que los pequeños zurullos se quedaban constantemente atrapados en la tupida selva que había entre los mofletes de mi culo. Esto me producía una terrible sensación de desasosiego, sabía que algo más tenía que caer pero el mojón seguía enredado entre la maraña de pelo por mucho que lo sacudiera. Normalmente podían ocurrir dos cosas: o bien hacerlo bajar con un poco de papel, intentando pinzar el pastel rebelde (lo cual requiere una cuidadosa precisión para no manchar con la criatura todo mi trasero, ya que no tenía forma de ver lo que estaba haciendo); o simplemente  ir a por todas, ponerse a limpiar confiando en que eliminara toda suerte de materia fecal sobrante antes de atascar el váter con el papel higiénico.

Pensando en mi problema creí tener, lo que en aquel momento me pareció, una brillante idea. "¡Ea! Es mi culo y son mis pelos del culo ¿verdad? ¿Por qué no puedo simplemente eliminar todo el pelo, y así mis zurullos fluirán como lo hace la cerveza de un barril?" Me dije a mi mismo. Esta declaración pasara a los anales de la historia como otras muchas declaraciones de las que ahora se lamentan... "¿Cuantos indios podría haber?" Preguntó el General Custer. "¡Parece un buen día para un paseo en coche!" De JFK. De la misma guisa fue mi idea del afeitado anal.

Esa misma noche realicé la operación, con una barata maquinilla desechable y una toalla para sentarse. Empecé por la parte inferior desde la raja hacia las mejillas. El proceso de de librar a mi culo de pelo había comenzado. Ocasionalmente tenía que limpiar la cuchilla de pelo acumulado y restos diversos. Poco a poco mis dos montañas gemelas y el barranco que las separaba parecían las de un bebe. Finalmente pasé la navaja una vez última vez y observé mi trabajo. La toalla estaba cubierta de pelo, pero mi culo era suave como el marfil. Sonreí satisfecho pensando que mis problemas habían terminado. 

Yo no sabía. 

Ahora tengo un gran respeto por los pelos de culo. Como todo lo que Dios ha creado los pelos del culo también tienen su propósito. Justo después de afeitarme empecé a aprender todo lo que no había tenido en cuenta. Para empezar había fricción. Al día siguiente cuando iba de camino a la escuela bajo el sol y después de haber subido dos tramos de escaleras empecé a sudar y a sentir una desagradable sensación. El sudor se acumulaba en la raja del culo y facilitaba que las dos mejillas deslizaran una sobre a la otra a cada paso. Pensé en ir al baño y limpiarme pero tenía que ir a clase. Con el tiempo pensé que se secaría.

Por desgracia se seco. Pero sólo después de que se mezclara  con los restos microscópicos de mierda que flotaban alrededor de mi estrella marrón. Cuando me levanté después de clase, mis mejillas estaban pegadas con una mezcla de sudor y mierda pegajosa y viscosa. De camino a mi casa empezó a picar. ¡Maldita sea, tenía que picar! Sentía como un colonia de hormigas iba haciendo su camino hacia arriba y hacia abajo a lo largo de la raja de mi culo. Luchando para que mi mano no se quedara atascada ahí abajo mientras escarbaba corrí de vuelta a casa. 

Con tan mala suerte, una vez más, este ejercicio me hizo sudar, y cuando llegué mis mejillas se deslizaban entre si como dos sapos cachondos. Rápidamente me bajé los pantalones y traté de secar el culo poniéndolo frente al ventilador y abriendo mis mofletes. Según abría los dos montículos de carne un hedor horrible llenó la habitación. Los perros en un radio de cuatro manzanas comenzaron a aullar. Lo peor estaba por llegar. El rancio aroma a mierda y sudor entró en el ventilador y esté soplo de nuevo en mi cara puesta entre las piernas. Aguantando el vómito y mareado por la situación me senté. A mi mente solo venía un pensamiento: "¿Va a ser así hasta que me vuelva a crecer el pelo?".

Como mejor pude continué haciendo frente a la situación. Limpiándome el culo a la menor oportunidad descubrí otro maravilloso uso del pelo del culo. Ventilación. Cuando trataba de tirarme un pedo este se quedaba atrapado entre mi mofletes. Al parecer, sin pelo, los dos gemelos hacen vacío y el resultado es un pedo frustrante que se desliza de arriba a abajo entre las mejillas como hámster perdido. 

Por si no fuera suficiente ahora sufro nuevas torturas. Todo el mundo sabe que después de afeitarse el pelo crece como si fuera un rastrojo. Imagina tu culo con la textura de un estropajo. Es una agonía infernal. En muchos momentos miro por la ventana y pienso en saltar. Es preferible acabar chafado contra la acera que soportar esta constante tortura.

Amigos. No os afeitéis los pelos del culo.

Traducción Libre de:
http://leedeth.wordpress.com/2006/12/03/do-not-shave-your-ass-hair/


Canción Biográfica.


Parece mentira, con lo que yo he sido en el mundo caspa, que no hubiera oído este esperpento de canción.
Sin duda sólo un genio (o un completo gilipollas) es capaz de componer unos versos así y cantarlos con tamaño descaro. Sin duda ha creado un nuevo genero musical: Canción Biográfica.