Un jardín en tu terraza 🌸🌺🌱🌻🌲🍀

El sol de verano caía implacable sobre la terraza de Ramón. Desde el primer instante en que ella pisó aquellas baldosas, lo tuvo claro: ahí hacían falta verdes, pétalos y vida. Días después llegó el mensaje, adornado con una ráfaga de iconos florales: ¡Quiero hacer un jardín en tu terraza!

La propuesta no dejaba lugar a dudas. Sin embargo, la mente de Ramón, siempre dispuesta a darle la vuelta, no pudo evitar una pícara sonrisa. Un caballero de los de antes guarda las formas y jamás verbaliza según qué ocurrencias, pero por un segundo se imaginó plantando la semilla en su huerto. Un pensamiento  picante y absurdo, tan propio de su imaginación calenturienta, que murió ahí mismo.

—¡Qué bonito es eso!— respondió. A pesar de su mente traviesa, Ramón había visto en aquél mensaje unas raíces mucho más profundas de lo que parecían.

Aquella terraza no era un simple rincón al sol. Era su vida, un espacio vacío donde ella empezaba a abrirse paso. Ramón sabía que ningún jardín nace en un instante, ni un jazmín regala su aroma al día siguiente de dejar caer la semilla. Construir ese espacio común exigiría tiempo, paciencia, mancharse las manos juntos, podar cuando vinieran mal dadas y un riego constante para que lo que apenas brotaba no se agostara.

Ella le proponía construir algo juntos, a fuego lento, con la paciencia de quien sabe que lo hermoso tarda. Si los dos cuidaban aquel proyecto, con la dosis justa de mimo, sol y atención, ese espacio desnudo terminaría dando las flores más vistosas y los frutos más dulces de sus vidas.

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